martes, 16 de marzo de 2010

Especias.

Que cada gesto mío te parezca mágico. Que una sonrisa mía sea tu meta cada día. Que al mirarme sólo se te ocurran cosas bonitas que decirme. Que no te importe dónde, cómo y cuándo mientras sea conmigo. Que veas especial cualquiera de mis tonterías. Que al verme digas: “es preciosa”. Que sientas todo esto aunque no sea cierto. Que me mires a escondidas. Que me veas brillar entre muchas estrellas. Que te encanten mis manos. Que confíes en mí. Que al dormirte repitas mi nombre mil veces para poder soñar conmigo. Que mis defectos se conviertan en motivos para quererme cada día más. Que no necesites que escriba todo esto para saber que ya lo sentías.
Que sepas que soy yo.

punto.punto.punto.

Entre todos los secretos que he tenido me guardo uno para mí. Para cuando estoy sola, escuchando Le valse d'Amelie. Es lo único mío de verdad, lo único que me hace comprender por qué los demás nunca llegan a entenderme. También me aferro a él para seguir cuando no tengo ganas de ir hacia ningún lado. Cuando sonrío de verdad, sabiendo que toda yo sonríe, cuando sí siento felicidad. Esa felicidad que yo decía que era plena y no lo es. Cuando engañaba creyéndome mis mentiras. Cuándo creía llevar razón. Y cuando me pongo tan triste que quiero llorar y ya no puedo. Siento que estoy equivocada y me topo de frente con mi ración de realidad.

martes, 5 de enero de 2010

Escalones.

Las cuatro de la mañana. Domingo. Tú y yo sentados en un escalón, bajo un pequeño tejado, con la excusa de esperar a que deje de llover pero sabiendo que las verdaderas intenciones están muy lejos de ver escampar la lluvia.as cuatro de la mañana. Domingo. Tú y yo sentados en un escalón, bajo un pequeño tejado, con la excusa de esperar a que deje de llover pero sabiendo que las verdaderas intenciones están muy lejos de ver escampar la lluvia.

sábado, 2 de enero de 2010

Lo tengo claro.

Cada vez tengo más claro que no se quién eres. Que estás muy lejos. Que eres inalcanzable. A veces provoco el querer encontrarte en alguien conocido. Pero los engaños se quedan cortos. Mi "parte de realidad" sabe que no te conozco, que hablo de ti sin saber si existes aún.
Creo despertar y pensar, era él. Necesito alguna palabra que me haga comprender. Que intentes mostrarme que debo dejar de hablar de ti, y contigo, sin saber si eres real. Sin saber tu paradero.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Saliendo.

Luces ensordecedoras, sonidos que me ciegan. Vivimos en un continuo contrasentido, un laberinto del que se cree que debemos salir y del que muchos creen saber la salida. Me gusta vivir en él. Y sorprenderme de cosas normales. Pensar en finalizar todo de una manera drástica, como un portazo tras una tonta discusión. Pensar que soy libre y darme cuenta de que tras de mi llevo ligados pequeños trozos de vida, de gente, de cosas, de momentos, que pesan pero que hacen que yo sea un poco lo que hoy soy o lo que parezco ser o, mejor aún, lo que intento ser.
No sé si nadie llegará algún día a entenderme, si llegaré a entenderme yo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Meteorología.

Comienza a llover. Tumbada en mi cama a oscuras observo mi habitación, escucho rebotar las gotas de lluvia, golpean fuerte, haciendo que mi habitación parezca una caja de cristal; y el aire contra la persiana más fuerte aún. Llueve. Contando cada gotita que se ha posado en mi ventana invento mil fantasías de cosas por hacer. Deja de llover. El olor a tierra mojada me llama a salir a la calle y pasear de una mano ajena. El día se vuelve un poco menos feo. En cada suspiro encuentro mil maneras de pasar mi tiempo, de vivir simplemente, de no bostezar de aburrimiento. Mañana sale el sol. Y aunque me gusta la lluvia, me encantan los cambios; y, aún esperando otros mejores, todavía me conformo con el meteorológico.

viernes, 27 de noviembre de 2009

sentirlo.

Y de pronto las siete de la mañana te sorprenden. Y en lugar de estar cansada, de querer dormir hasta la hora de comer o más te apetece cometer todas aquellas locuras que corrían siempre por tu mente pero que jamás te atreviste a realizar. Montar en bicicleta después de años sin hacerlo. Contar cosas que ni si quiera tu querías reconocer como verdaderas. Huir. Montarte en un columpio mientras escuchas las historias de una vida ajena. Tumbarte y buscar estrellas fugaces. Correr. Fumar. Decir ¿por qué? También hubieras hecho otras cosas, no se, cosas como soltar gilipolleces de esas que en el mismo instante en el que las pronuncias piensas “qué estás diciendo, tronca”. Quizás no deberías pensarlo, sino simplemente disfrutar de ello. Solo voy a reír. A vivir lo que toque. Y sobre todo sentirlo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

o él invierno en tus brazos.

Yo quiero ser el verano. Los días largos y las pocas tardes de lluvia. Quiero poder ser, cuando el sol sale temprano por las mañanas y se esconde muy tarde cuando anochece. Quiero ser las noches cortas pero intensas. Esa rebeca a la una de la madrugada. La arena entre los pies. Las terrazas llenas de gente. Ser ese despertar calido y esos besos a cuarenta grados a la sombra. Quiero ser un momento tumbados en el césped. Una noche de borrachera. Unas vacaciones no programadas. Yo quiero ser un día de agosto, o una tarde de julio. Quiero ser ese día de octubre que hace tanto calor. Poder decirte que hagamos lo que quieras puesto que no hay nada que tengamos que hacer.

Yo soy el verano.

viernes, 23 de octubre de 2009

sospechosos.

Una mirada fugaz desde un coche. Una voz atractiva en el metro. Y un abrazo que lo diga todo, en silencio y sin mirarte. Un abrazo que signifique todo para ti. Sin ser profundo pero de esos que llegan, Y después me iré un poco más lejos a esperarte. Sintiendo aún tus manos en mi espalda, tu respiración en mi cuello...

martes, 6 de octubre de 2009

Trocitos minúsculos de mi.


Hace tiempo que no comparto mi vida con nadie, al menos no de una manera regular. Lo hago de manera esporádica, sin ninguna importancia. Con nadie especial. Lo hago porque quiero seguir como estoy. Yo y mi vida. A solas. Y también quizás por miedo a que se acabe. Porque se que si comparto cosas de manera frecuente acabo enganchándome… y quiero mas. Y quizás esa persona no. Ya sabes conflicto de intereses. Por eso me limito a aceptar lo que me ofrecen y ofrecer entonces una ración de similares proporciones. Nunca más de lo que me dan. No quiero desaprovechar mis ganas con gente que no las merece o a quien simplemente no le interesan. Pero mi cabeza puede conmigo y a veces no piensa, sino que actúa. De repente algo se apodera de mí y comienzo a regalar trocitos de mi vida, instantes únicos, sin nada a cambio. Es cuando me doy cuenta de que soy como soy, vivo, sin un guión y aunque me fuerce y me proponga seguir un plan establecido, suelo tomar ese plan y hacer con él trocitos pequeños pequeños pequeños, tanto… que se evaporan… tanto, que los olvido.
Me dejo llevar. Siento.