A veces son solo frases. A veces solo palabras. A veces susurros. A veces silencio. Lo que te llena nunca es lo mismo. Quizás pasas horas callada y hace un hueco mayor en ti que cualquier enrevesado discurso. Quizás sin proponérselo alguien te alegra el día. Quizás lloras sin porqué. Normalmente piensas que tus días son todos iguales. Un calco del día anterior y también del próximo. Y siempre sueñas con que un día las cosas cambien. Y un día te sorprendes, el día más normal, el más igual al resto de días te sorprendes. Gritas. Corres. Vuelas. Puede que ni lo notes. Que tras el tiempo digas: pasó y no me di cuenta. No lo aproveche. Pero piensas: sucedió, es lo que cuenta. Ahora bien. Exprimir las cosas, los momentos, puede ser “guay” pero sabes lo que ocurre, que al exprimir algo se agota. Y lo finito, tiene eso, que termina.
jueves, 10 de septiembre de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
Creo.
No logro comprender muchas de las cosas que pasan. Como hay cosas que el silencio explica mejor que las palabras. Como quizás una mirada diga más sobre mí que todos mis años de vida. Y es cierto que no todo es bueno. Yo soy de las que creo que si nada va mal no se podrá valorar lo que va bien. Intentar captar lo que las personas no muestran, por que lo que muestran es obvio y accesible a todo el mundo. Saber que todo el mundo tiene algo que le diferencia que le hace totalmente distinto a otro aunque sea un simple lunar, o ese hoyuelo que nace al sonreír.
miércoles, 17 de junio de 2009
Decimocuarta: La carta.
Tras mucho tiempo pensándolo hoy me he decidido a hacerlo. He llenado el vaso, me he puesto cómoda y he empezado a escribir esta carta. Hace algunos días habría pensado que estoy loca al escribirla, pero hoy estoy más dispuesta que nunca. Quizás se deba a que he vuelto a leer poesía. Me encanta, hace que saque todo eso, sí, eso que... siento. No se muy bien qué decir. Busco la manera de expresarme, de encontrar las palabras que se asemejen a lo que necesito mostrar. Quizás no me conoces, es posible que hasta pienses que soy de una manera muy distinta a como soy realmente. Nunca te has parado a preguntarte qué se pasa por mi cabeza en ciertos instantes. Jamás te has interesado por mí, ni un poquito. En cambio, yo me paso horas muertas tumbada, con los ojos abiertos pero sin prestar atención, solo pensando dónde estarás. Quizás sea porque somos diferentes. Quizás sea porque somos iguales y no lo sabemos.
Trato de olvidarme, de dejar de notar que verdaderamente estoy vacía. Que me ahogo al pensar en tu ausencia. Que me encierro en ideas oscuras. Que lloro. Que vivo. Que pasan los segundos, se esfuma mi vida tras los suspiros, y tú no apareces. Estás lejos. Estás cerca. Me engaño y pienso que no eres importante, que mi estabilidad lo es más, que estoy viva. Pero en realidad, mi cuerpo vive a expensas de recuerdos de cosas que no han sucedido. Cómo puedo extrañar algo que no ha sido. Y es que ya es hora de reconocerlo, aún no se quién es el destinatario de esta carta. Puede ser alguien tan cercano que nunca imaginaria o alguien tan ajeno a mi que me parezca una idiotez. Quién eres. Quién me falta. Quién piensa cada noche en encontrarme sin saber quién soy. Quién es la otra parte de mí...
Entonces dime: cómo puedo quererte ya, cómo puedo saber que me gustan tus manos, cómo puedo pensar en abrazarte sin haberte tocado, cómo puedo sentirte tan mío cuando no se ni tu nombre, cómo puedo saber que no te irás si aún no has aparecido. Porque lo noto, cargada de positividad sé que ahí, en algún lugar, tú, mi mitad, has pensado en escribirme a mi alguna vez. No creo en las casualidades ni tampoco en el destino, sólo creo en encontrarte quizás mañana, quizás más tarde…
sábado, 13 de junio de 2009
Décimotercera: Y entonces...
Sus ideas, muy claras y firmes, eran sólo espejismos de lo que ella quería conseguir. Dudaba. Lo que nunca le había pasado. Dudaba. Y no por no saber lo que quiere, porque lo sabe, si no por el miedo a que lo que quiere no sea mas que humo.
Miedo, vuelve a tener miedo. No quiere que el minimo daño pueda rozar ni tan si quiera una de las yemas de sus dedos ni tampoco que sus dedos vuelvan a hacer daño. Se siente insegura de sentirse segura. Rara paradoja. Cree que todo tiene que salir bien, no quiere fallo alguno. Y por eso se pone nerviosa ante determinadas situaciones.
Y qué te asombra, amiga? La vida es eso. Miedo. La vida esta llena de sorpresas, totalmente inesperadas. Y normalmente lo inesperado, conlleva que sea desconocido. Y bien sabes que a ti, lo desconocido te da miedo, o al menos te asusta.
Todo se vuelve difícil para ti. Y entonces desistes. y entonces… lo intentas.
Y entonces SONRÍES.
viernes, 15 de mayo de 2009
Duodécima parada: Palabras.
Suspiro. Risas. Cosquillas en la oreja. Un soplido. Ven. Agua con azúcar. Muchos colores. Estar serio. Soltar carcajadas al azar.
Un bolígrafo y un lápiz. Libertad. Cristalino. Mis caderas… Lacasitos (excepto los marrones). Algodón de azúcar. Palabras que no son escuchadas. Libros. INCIENSO. Miradas. Segundos. Torpezas. Ponte mi pañuelo en el cuello e imítame. No lloro. Vivimos. Pasado. Más tarde.
Mis zapatillas favoritas. Un ping-pong. Esa canción que detesto. Un gol. Comodidad. Flor silvestre. Llamada perdida. La caja con cosas viejas. El momento apropiado. Latidos. Ser una niña. Jugar a las cartas. Fui sincera al decirte “te quiero”. Soledad. Pintauñas. ¿Me abrazas? Vale.
SONRISA.
martes, 12 de mayo de 2009
Undécima parada.
Consiste en crear un relato basado en algún viaje de menos de 99 palabras.
Como he vivido muchas cosas en estas maquinitas que nos transportan al trabajo, la universidad y demás sitios tengo varios escritos sobre ellas. Total, que uno de mis preferidos es este:
Mi tren llega a Atocha. Y se llena. Cuando pensaba que mi viaje sería igual de aburrido y monótono como cualquier otro día , apareció. Esa mirada se cruzó con la mía. Penetrante , sincera, atractiva. Yo miraba, ya no podía dejar de mirarle. Disimulaba, él ya me había visto observarle, no podía hacerme notar tanto. Miro de nuevo, él también mira.
Siguiente parada, tras su subida en el tren: "que no se baje aquí, que no se baje aquí". No bajó allí. Él sigue de pie, hay asiento libres, pero así nuestra mirada tiene que cruzarse. Cada parada susurro, "no bajes aún" . Antes de bajar, cruza mil miradas más conmigo, tratando de despedirse, quizás. Espero que no sea un adiós sino un hasta pronto.
Difícil de encontrar se queda corto. Es imposible que vuelva a verle. Jamás olvidaré sus labios y sus ojos... sus ojos. Cada viaje diario (ida y vuelta) desearé que el vagón vuelva a llenarse como se llenó este medio día. ¿Montarás mañana en mi tren, chico que viaja de pie? Sí, montarás.
Como puede observarse, este relato mio tiene muchas palabras más, de las 99 que propone el certamen. Así que sí, he presentado un relato. Pero no, no es este si no una pequeña modificación de este. El primer premio son mil euros, que de primeras se que no voy a ganar, pero mi objetivo era cumplir un poco con mi papel como viajera, contar una de mis pequeñas historias de trenes.
Muchas sonrisas.
martes, 28 de abril de 2009
Décima parada: un poco de mi.
Disfruto cada segundo.
Sí sigo siendo la misma, pero también cada día soy una distinta.
Sonrío sin motivo alguno.
Sonrío.
lunes, 13 de abril de 2009
Novena parada: amaneciendo.

Y no hay cosa más bonita.
Sonrían.
sábado, 11 de abril de 2009
Octaba parada: desesperación.
¿Me he quedado vacía?
Pues aún sigo sin entender como una persona puede decir palabras tan llenas, tan vivas cuando es una persona con un interior malvado, oscuro. Bueno, quizás estoy siendo algo extremista. Pero es que me duele que alguien dirija hacia mi palabras, más que palabras sentimientos, y luego en realidad todo sea una fachada.
Ya no sé ni qué pensar, creo que el error está en mi. En mi manera de recibir las cosas, en mi manera de interpretar. Quizás me involucro demasiado en inversiones sin garantías. Amigas, chicos, compañeros, familia. Creo demasiado en sentir. Y olvido el pensar. ¿Creo demasiado en sentir y olvido el pensar?
¿Afirmo? Pregunto.
Vivo.
¿Vivo?
jueves, 9 de abril de 2009
Séptima parada.
Abeja vs oveja. La pequeña se escribe con la grande y la grande con la pequeña.
Buenos trucos. ¿Alguien tiene alguno para vivir sin ninguna preocupación? ¿Para saber pedir perdón y perdonar? ¿Para tomar siempre la mejor decisión? ¿Para no prejuzgar? ¿Para reir cuando no hay motivos para hacerlo?
Eso jamás te lo enseñan en el colegio...
Sonrían.
