jueves, 10 de septiembre de 2009

Finito

A veces son solo frases. A veces solo palabras. A veces susurros. A veces silencio. Lo que te llena nunca es lo mismo. Quizás pasas horas callada y hace un hueco mayor en ti que cualquier enrevesado discurso. Quizás sin proponérselo alguien te alegra el día. Quizás lloras sin porqué. Normalmente piensas que tus días son todos iguales. Un calco del día anterior y también del próximo. Y siempre sueñas con que un día las cosas cambien. Y un día te sorprendes, el día más normal, el más igual al resto de días te sorprendes. Gritas. Corres. Vuelas. Puede que ni lo notes. Que tras el tiempo digas: pasó y no me di cuenta. No lo aproveche. Pero piensas: sucedió, es lo que cuenta. Ahora bien. Exprimir las cosas, los momentos, puede ser “guay” pero sabes lo que ocurre, que al exprimir algo se agota. Y lo finito, tiene eso, que termina.

martes, 25 de agosto de 2009

Creo.

¿Sabes que creo? Que soy una cobarde. No me atrevo a expresarme, no me atrevo a actuar. A reírme a carcajadas siempre que me apetezca y también siempre que no, pero sea oportuno. A veces pienso que no sirve de nada hacer las cosas que te gustan. Guiarte solo por lo que quieres. No sirve de nada si esas cosas no son apreciadas. Normalmente pienso una cosa, y al rato o la he olvidado o ha dejado de tener importancia. Pienso otra. Me desvivo a cada instante por ser. Por ser más que por existir. La existencia es efímera y finaliza. Pero lo que eres, lo que eres y lo que no eres, seguirá siempre así, incluso después de que te vayas. Quizás por eso no creo en esa palabra. Esa a la que todos temen. Yo se que después de ella lo que soy seré. Se que soy una cobardica y a veces me enfurruño pero jamás he dejado de reírme. A caso tu puedes decir con seguridad que lo que eres lo has sido siempre. ¿Y que lo seguirás siendo? en eso me diferencio yo.
No logro comprender muchas de las cosas que pasan. Como hay cosas que el silencio explica mejor que las palabras. Como quizás una mirada diga más sobre mí que todos mis años de vida. Y es cierto que no todo es bueno. Yo soy de las que creo que si nada va mal no se podrá valorar lo que va bien. Intentar captar lo que las personas no muestran, por que lo que muestran es obvio y accesible a todo el mundo. Saber que todo el mundo tiene algo que le diferencia que le hace totalmente distinto a otro aunque sea un simple lunar, o ese hoyuelo que nace al sonreír.

miércoles, 17 de junio de 2009

Decimocuarta: La carta.

Tras mucho tiempo pensándolo hoy me he decidido a hacerlo. He llenado el vaso, me he puesto cómoda y he empezado a escribir esta carta. Hace algunos días habría pensado que estoy loca al escribirla, pero hoy estoy más dispuesta que nunca. Quizás se deba a que he vuelto a leer poesía. Me encanta, hace que saque todo eso, sí, eso que... siento. No se muy bien qué decir. Busco la manera de expresarme, de encontrar las palabras que se asemejen a lo que necesito mostrar. Quizás no me conoces, es posible que hasta pienses que soy de una manera muy distinta a como soy realmente. Nunca te has parado a preguntarte qué se pasa por mi cabeza en ciertos instantes. Jamás te has interesado por mí, ni un poquito. En cambio, yo me paso horas muertas tumbada, con los ojos abiertos pero sin prestar atención, solo pensando dónde estarás. Quizás sea porque somos diferentes. Quizás sea porque somos iguales y no lo sabemos.

Trato de olvidarme, de dejar de notar que verdaderamente estoy vacía. Que me ahogo al pensar en tu ausencia. Que me encierro en ideas oscuras. Que lloro. Que vivo. Que pasan los segundos, se esfuma mi vida tras los suspiros, y tú no apareces. Estás lejos. Estás cerca. Me engaño y pienso que no eres importante, que mi estabilidad lo es más, que estoy viva. Pero en realidad, mi cuerpo vive a expensas de recuerdos de cosas que no han sucedido. Cómo puedo extrañar algo que no ha sido. Y es que ya es hora de reconocerlo, aún no se quién es el destinatario de esta carta. Puede ser alguien tan cercano que nunca imaginaria o alguien tan ajeno a mi que me parezca una idiotez. Quién eres. Quién me falta. Quién piensa cada noche en encontrarme sin saber quién soy. Quién es la otra parte de mí...

Entonces dime: cómo puedo quererte ya, cómo puedo saber que me gustan tus manos, cómo puedo pensar en abrazarte sin haberte tocado, cómo puedo sentirte tan mío cuando no se ni tu nombre, cómo puedo saber que no te irás si aún no has aparecido. Porque lo noto, cargada de positividad sé que ahí, en algún lugar, tú, mi mitad, has pensado en escribirme a mi alguna vez. No creo en las casualidades ni tampoco en el destino, sólo creo en encontrarte quizás mañana, quizás más tarde…

sábado, 13 de junio de 2009

Décimotercera: Y entonces...

Y entonces comprendió que sus principios, los que ella creía que se posaban sobre duros cimientos, en realidad estaban tambaleandose sobre unos débiles hilos.
Sus ideas, muy claras y firmes, eran sólo espejismos de lo que ella quería conseguir. Dudaba. Lo que nunca le había pasado. Dudaba. Y no por no saber lo que quiere, porque lo sabe, si no por el miedo a que lo que quiere no sea mas que humo.
Miedo, vuelve a tener miedo. No quiere que el minimo daño pueda rozar ni tan si quiera una de las yemas de sus dedos ni tampoco que sus dedos vuelvan a hacer daño. Se siente insegura de sentirse segura. Rara paradoja. Cree que todo tiene que salir bien, no quiere fallo alguno. Y por eso se pone nerviosa ante determinadas situaciones.
Y qué te asombra, amiga? La vida es eso. Miedo. La vida esta llena de sorpresas, totalmente inesperadas. Y normalmente lo inesperado, conlleva que sea desconocido. Y bien sabes que a ti, lo desconocido te da miedo, o al menos te asusta.
Todo se vuelve difícil para ti. Y entonces desistes. y entonces… lo intentas.



Y entonces
SONRÍES.

viernes, 15 de mayo de 2009

Duodécima parada: Palabras.

Mis dedos en tus brazos. Despacio. Incertidumbre. Pies descalzos. Olor a tierra mojada en verano. Brisa y arena. Mi pelo entre tus dedos. Otra vez. Triste. Pienso. Temblando. Una canción rockera.
Suspiro. Risas. Cosquillas en la oreja. Un soplido. Ven. Agua con azúcar. Muchos colores. Estar serio. Soltar carcajadas al azar.
Un bolígrafo y un lápiz. Libertad. Cristalino. Mis caderas… Lacasitos (excepto los marrones). Algodón de azúcar. Palabras que no son escuchadas. Libros. INCIENSO. Miradas. Segundos. Torpezas. Ponte mi pañuelo en el cuello e imítame. No lloro. Vivimos. Pasado. Más tarde.
Mis zapatillas favoritas. Un ping-pong. Esa canción que detesto. Un gol. Comodidad. Flor silvestre. Llamada perdida. La caja con cosas viejas. El momento apropiado. Latidos. Ser una niña. Jugar a las cartas. Fui sincera al decirte “te quiero”. Soledad. Pintauñas. ¿Me abrazas? Vale.




SONRISA.

martes, 12 de mayo de 2009

Undécima parada.

Mi queridísima Renfe Cercanías ha convocado el III Certamen de relatos breves: El tren y el viaje.
Consiste en crear un relato basado en algún viaje de menos de 99 palabras.
Como he vivido muchas cosas en estas maquinitas que nos transportan al trabajo, la universidad y demás sitios tengo varios escritos sobre ellas. Total, que uno de mis preferidos es este:


"Me disponía a empezar de nuevo. Ese viaje igual cada día. Algún día perdí un tren y tuve que esperar bastante, otros días llegaba y allí había un tren esperando. Hoy no tenía música que escuchar, ni periódico que leer.
Mi tren llega a Atocha. Y se llena. Cuando pensaba que mi viaje sería igual de aburrido y monótono como cualquier otro día , apareció. Esa mirada se cruzó con la mía. Penetrante , sincera, atractiva. Yo miraba, ya no podía dejar de mirarle. Disimulaba, él ya me había visto observarle, no podía hacerme notar tanto. Miro de nuevo, él también mira.
Siguiente parada, tras su subida en el tren: "que no se baje aquí, que no se baje aquí". No bajó allí. Él sigue de pie, hay asiento libres, pero así nuestra mirada tiene que cruzarse. Cada parada susurro, "no bajes aún" . Antes de bajar, cruza mil miradas más conmigo, tratando de despedirse, quizás. Espero que no sea un adiós sino un hasta pronto.

Difícil de encontrar se queda corto. Es imposible que vuelva a verle. Jamás olvidaré sus labios y sus ojos... sus ojos. Cada viaje diario (ida y vuelta) desearé que el vagón vuelva a llenarse como se llenó este medio día.
¿Montarás mañana en mi tren, chico que viaja de pie? Sí, montarás.
"

Como puede observarse, este relato mio tiene muchas palabras más, de las 99 que propone el certamen. Así que sí, he presentado un relato. Pero no, no es este si no una pequeña modificación de este. El primer premio son mil euros, que de primeras se que no voy a ganar, pero mi objetivo era cumplir un poco con mi papel como viajera, contar una de mis pequeñas historias de trenes.


Muchas sonrisas.




martes, 28 de abril de 2009

Décima parada: un poco de mi.

Aún me enfado cuando me pica un bicho en un lugar donde no alcanzó muy bien a rascarme. Sigo sonriendo tímidamente cuando alguien dice algo bueno sobre mí. Siento envidia sana cuando mi madre y mi hermana hacen cosas juntas sin mí. Aún siento miedo cuando hay demasiada oscuridad por la noche. Todavía lloro cuando las cosas no salen bien o van mal. Sigo haciendo el vago aunque tenga millones de cosas que hacer. Incluso pierdo los nervios cuando alguien se porta mal con alguien a quien quiero. No puedo dejar de sentir ternura cuando Claudia sonríe. A veces sigo mordiéndome las uñas cuando una esquinita se rompe. Siguen saliendo calenturas en mis labios de vez en cuando. Cada vez que me acuesto digo: "hasta mañana". Discuto con mi hermana porque somos idénticas. Me engancho a programas basura. Sigo odiando el desorden. Me gusta mi pelo. Algún que otro día me he inventado una canción como cuando era una canija. Me enfado y desenfado en cuestión de segundos. Lavo mis dientes tres veces al día. Todas las noches me preparo el desayuno y la ropa del día siguiente, además tomo un vaso de leche antes de acostarme. Sonrío sin motivo alguno. No me gusta que me hagan regalos, en cambio me encanta que me sorprendan. Tengo conjuntivitis. Aún sueño con hacer algo importante.
Disfruto cada segundo.
Sí sigo siendo la misma, pero también cada día soy una distinta.

Sonrío sin motivo alguno.
Sonrío.

lunes, 13 de abril de 2009

Novena parada: amaneciendo.

Lo bueno de viajar cada día en tren es que todos los días veo amanecer.


Y no hay cosa más bonita.


Sonrían.

sábado, 11 de abril de 2009

Octaba parada: desesperación.

Cómo se puede expresar sin sentir. Pensar que lo que vas a decir no tiene un fondo. Soñar que tocarás corazones cuando sabes que ni si quiera a tocado el tuyo. No sé qué contestar. No lo se.
¿Me he quedado vacía?
Pues aún sigo sin entender como una persona puede decir palabras tan llenas, tan vivas cuando es una persona con un interior malvado, oscuro. Bueno, quizás estoy siendo algo extremista. Pero es que me duele que alguien dirija hacia mi palabras, más que palabras sentimientos, y luego en realidad todo sea una fachada.
Ya no sé ni qué pensar, creo que el error está en mi. En mi manera de recibir las cosas, en mi manera de interpretar. Quizás me involucro demasiado en inversiones sin garantías. Amigas, chicos, compañeros, familia. Creo demasiado en sentir. Y olvido el pensar. ¿Creo demasiado en sentir y olvido el pensar?

¿Afirmo? Pregunto.

Vivo.
¿Vivo?

jueves, 9 de abril de 2009

Séptima parada.

Siempre trataron de que aprendiera mediante trucos:
Abeja vs oveja. La pequeña se escribe con la grande y la grande con la pequeña.

Buenos trucos. ¿Alguien tiene alguno para vivir sin ninguna preocupación? ¿Para saber pedir perdón y perdonar? ¿Para tomar siempre la mejor decisión? ¿Para no prejuzgar? ¿Para reir cuando no hay motivos para hacerlo?
Eso jamás te lo enseñan en el colegio...

Sonrían.